Lo que está más allá
lanza a volar a lo que está más acá.
Ni las lomas ni el camino,
ni el horizonte ni el mar de pinos
necesitan de quien los sobrevuele
y tampoco lo que se va a echar a volar
necesita del paisaje para suspenderse en el aire.
Y ahora se sabe que lo que está más allá
no es distinto de lo que va a volar.
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